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Un espacio par leer y opinar sobre temas geográficos.

31 ene 2015

DESEOS DE APRENDER



LOS DESEOS DE. . . 
Por dónde comenzar a escribir todas las escenas que pasan por mi mente sobre esta palabra y cómo enlazarlas con el “yo docente”. Cómo comenzar a escribir una hoja en blanco con estas ideas en mi cabeza sobre el tema “deseos”; puedo esquematizar las ideas para realizar un texto con el que esté de alguna manera conforme sobre la conceptualización según el contexto. Así, encuentro que esta primera idea no refleja aún el deseo sino el “me gusta”.
“Me gusta”. . . aprender y desde que tengo uso de razón no he dejado de hacerlo.
Todo comenzó en 5to grado (1977) calcaba mapas con tinta rotring. Y tenia mucho “interés/curiosidad” por saber cómo se hacía ese mapa que usaba. Esperé finalizar mis estudios secundarios (1980/84) para ingresar a la siguiente etapa de “aprender por curiosidad”. 
Al llegar a 4to año (1983) tuve que decidir entre las dos modalidades que ofrecía el colegio, en las cuales encajaba perfectamente según el test de orientación que el director del colegio (Julio Cesar Labake) nos había hecho. ¿Ser o no ser? ¿Estudiar agronomía o ser docente? En ambos campos corría con ventajes familiares. Pero, estudiar los nombres de las plantas? Gossypium Hirsutum (algodón, para los amigos). Pongamos un freno al cariño y charlas familiares sobre el picudo algodonero; pongamos un coto aquí!!! (Risas si se ha entendido). Con actitud mafaldesca he de decidir que la universidad no es para mí. Así que consulté a mi profesora de geografía y me aconsejó que primero estudiara en el IGM y después hiciera el profesorado en geografía. Pues bien, la alumna aplicada hizo caso y así fue que luego de obtener el título secundario entré al IGM en 1985.
Pero aquí la flecha del esquema se desvía a “dudas”. Tres intensos años de axiomas (cálculos matemáticos hasta en la sopa!!!). Mafalda aparece nuevamente y dice: -“quiero ser profesora de geografía, no de matemática”. Pero este desvío me abrió las puertas de la docencia en las escuelas técnicas.  
En el `90 comienza mi etapa de trabajador asalariado y empelado de gobierno como docente en escuelas de educación media y entro a Kapelúsz como dibujante cartógrafo. Me di cuenta que hacia lo mismo de siempre, “calcar mapas con tinta rotring”. El esquema de flechas vuelve al inicio. Mafalda habría protestado por hacerle perder el tiempo.
1988 ¡Por fin entro al profesorado! Y finalmente obtuve mi titulo en 2001 ¡Si! me llevó mucho tiempo. Estudiar y trabajar; muchas cosas pasaron. Ciertas “prioridades” de carácter familiar y de trabajo uniformado. Luego otros intereses y más curiosidad me llevan a realizar cursos, seminarios y postítulos. Una etapa interesante pero con muchos roces; mejor dejarla en el cajón de los recuerdos.
Ahora tengo alumnos sordos e hipoacusicos (2013). Por qué tener un intérprete en el aula y yo no puedo comunicarme con ellos? Así que estoy aprendiendo Lengua de Señas Argentina que me llevará al título de intérprete. Aquí y ahora un nuevo “interés” por aprender y por actualizarme como docente; mi curiosidad pasa por cómo mejorar mi enseñanza y el aprendizaje de alumnos sordos; por cómo esto podría ser llevado a otras aulas. Así que me embarco en una nueva experiencia de aprendizaje y un nuevo título me espera como profesora de sordos.

Y cómo llegue acá; creo que fue porque dije en algún momento del trayecto que hasta los 50 iba a seguir estudiando. O por las circunstancias durante el trayecto. O porque me debo actualizar y no quedarme con lo que hace una década me enseñaron.

Veo entonces que existe el deseo por medio del interés, de la curiosidad y de las circunstancias que nos llevan a encararlos.

Y recordando ciertas escenas en el espacio áulico; pienso que el deseo de un alumno de hoy puede que no sea el mismo que el mío o que no tenga un similar trayecto o interés.
Entonces cómo encarar el deseo de aprender del alumno, cómo generarle cierta “curiosidad” por algún que otro tema de la materia. O simplemente por el hacer.
Muchas veces que me encuentro con esta situación pido consejos para ver si otro colega o directivo puede ayudarme a dilucidar el problema. Muchas de esas instancias han coincidido en el hacer, otras no tenían efecto.
Los alumnos de hoy encaran la situación del aprendizaje de otra manera, más tecnológica y práctica (a favor de la actualidad) que memorística y racional (en contra de su futuro). Muchas veces nos hacen saber que no tienen interés sobre un determinado tema o formas de entregar un trabajo.
En mi caso detonan la alarma cuando dicen: “¿Para qué me sirve?”.
Aquí entra el dilema en el rol docente: ser tradicional, normativo y punitivo o ser comprensivo, innovador y formativo. Aprendí a ceder terreno en la forma y en el cómo quieren trabajar algo, a consensuar el “aprendizaje tradicional” con la actualidad educativa y ciberespacial.
Aunque la mayoría de las veces termino con canas verdes pero me dan la razón, al segundo volvemos a lo mismo. (Imaginemos en este momento la expresión de la cara de Mafalda con la mueca de la boca hacia abajo).-
Encarar el deseo de aprender desde lo que a ellos les “interesa” saber de las temáticas? Por qué no? Nadie lo impide? Entonces encontré las formas, las técnicas para trabajar con los alumnos:
-   La tabla SPAC: Qué se sobre el tema? Qué quiero preguntar? Qué aprendí? Cómo lo aprendí?
-   Trabajar por Proyectos, la técnica del Portafolio.
-   El uso de herramientas office. Google Maps. GPS.
-   Trabajos con defensa oral: “clases especiales”, simulación de roles.
-    Uso de Internet en el aula: Herramienta útil a la hora de cotejar la realidad de las temáticas que se trabajan. El alumno participa activamente cuando cree estar en una conversación informal no evaluativa.

Hoy al uso de la tecnología lo definen 24 x 7; yo observo que el trabajo áulico es de  50 x 50, es la fórmula del proceso de enseñanza aprendizaje (docente + alumno). Cómo enseñar, cómo aprender. Encontrar el equilibrio entre el deseo/interés del docente y del alumno lleva tiempo, roces y cambios que muchos docentes consideran drásticos y los saca de la zona de comodidad.
En la actualidad los alumnos ponen énfasis en las herramientas que utilizan muy a menudo. En estos 6 últimos años (promedio) he tenido muchas “clases virtudes” desde que las TICs se incorporaron a la currícula de geografía, con el plan “conectar igualdad” y el “modelo 1 a 1”.
Y ahora se viene la “selfie”, aunque en términos técnicos es una “autofoto”, los alumnos han dejado el lápiz por sacarle una foto a lo que el docente ha escrito en el pizarrón. Esta situación se viraliza. En Finlandia dejarán de enseñar (en el 2016) a escribir con el lápiz para enseñar mecanografía. Siguiente parada: “Seño no puedo escribir la clase de hoy porque no tengo sistema”. . . Nos colgamos? O afrontamos los cambios de la mejor manera. Pensando en el futuro de nuestros alumnos, dándoles herramientas (conceptuales, prácticas y tecnológicas) para que ellos puedan elegir cómo transitar su futuro laboral o seguir sus estudios.


BOLDRINI, A. K.       



1 sept 2009

EL ALGODON ARGENTINO DE LUTO


Con Aldo Ricciardi, el algodón argentino perdió a uno de sus mejores expertos



Domingo, 30 de Agosto de 2009 - Publicado en la Edición Impresa


Ayer, a los 82 años, se apagó en nuestra capital la vida del ingeniero Aldo Angel Ricciardi, constituyéndose en una sensible pérdida para el algodón argentino ya que fue un incansable trabajador y por mucho años jefe del Programa de Mejoramiento del INTA, lo que le valió reconocimiento no solo nacional sino también internacional.




“Decir Chaco es decir algodón en argentino” era una de sus frases preferidas de aquel hombre que nació en Buenos Aires el 12 de marzo de 1927 ingresó al INTA y, con su título obtenido en 1951 en la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires, comenzó a transitar los surcos del algodón al asumir como jefe de Laboratorio de Tecnología de Algodón y jefe del Departamento de Estudios Económicos de la ex Dirección de Algodón. Pero fue con su ingreso al INTA, en 1958, como investigador en Tecnología de Fibra de Algodón, que comienza a desarrollar todo su potencial al lado de quien en ese entonces lideraba el Programa Nacional del Algodón, el ingeniero Manuel Gutiérrez, jefe del INTA Sáenz Peña.

Los inicios de su amor al algodón
Ricciardi, que fue director del Programa Nacional del Algodón recordaba con cariño esos inicios cuando comenzó a operar en Sáenz Peña, de manera institucional. “Era un momento de “vacas gordas” no había muchas limitaciones y dentro de la historia del INTA fue la época de expansión, de apertura profesional y temática y de esa manera incorporamos cosas que ni soñábamos que íbamos poder hacer, porque dentro de genética tuvimos la osadía de incursionar en el campo de la citogenética que era un paso previo a la generación de materiales para el desarrollo de variedades”. Ricciardi, con su humildad, reconoció en el ingeniero Manuel Gutierrez a todo su equipo porque “él fue el sol que iluminó el Programa Nacional del Algodón por su capacidad de adelanto en el tiempo, que hablaba de una transformación tecnológica del proceso productivo que sirviera de ejemplo para el futuro” nos dijo alguna vez.
En 1965, el INTA exhibía su primer Programa Nacional del INTA con el algodón como número 1 y Sáenz Peña era el centro de investigación del país con la debida expansión hacia las estaciones experimentales de El Colorado, Reconquista y Santiago del Estero.
Desde que comenzó la tarea y luego en el cargo de titular del Programa Nacional del Algodón, además de ser coordinador de varios programas tecnológicos como el de Trabajos Cooperativos en Tecnología de Fibra de Algodón, intervención en acuerdos de cooperación técnica, con Francia, Rusia, etcétera, Ricciardi impulsó y logró que los investigadores ampliaran las líneas de mejoramiento genético, protección vegetal y prácticas culturales, con especial énfasis en el desmote y la calidad industrial de la fibra que han caracterizado a las sucesivas etapas de mejoramiento de la producción de algodón en el país. Allí están las variedades del INTA, una institución que ha retomado, la investigación, después de un bache de largos años.

Permanente colaborador
Su visión aperturista y en especial hacia otros centros de investigación algodonera del país y del extranjero, se tradujeron en un amplio intercambio de personal técnico, de información y de materiales genéticos, lo que ha contribuido a la obtención de importantes avances y logros en los rendimientos y calidades del algodón argentino, reconocidos al “Equipo Algodón del INTA” por todos los sectores de la cadena agroindustrial nacional.
Debido a ese espíritu juvenil, inquieto, que solo una personalidad como él podía tener, aun teniendo 81 años, ayudó ,colaboro y tradujo elementos que se utilizaron en las jornadas realizadas en el hotel Amerian el año pasado y, además, se destacó y logró plasmar un sueño como el Pro Algodón.

En los foros internacionales
El ingeniero Ricciardi era fuente permanente de consulta en congresos y seminarios internacionales donde asistía en representación del INTA y del país debido a su amplia experiencia y debido a los numerosos trabajos técnicos sobre mejoramiento de la producción de algodón en la Argentina, con especial atención al tema tecnología de la fibra, la mayoría de los cuales han sido publicados en ediciones oficiales, Es así que lo encontramos en numerosas oportunidades, por lo menos 15 veces, participando en las reuniones del Comité Consultivo Internacional del Algodón donde son sobrados argumentos técnicos sostenía la posición del país de los argentinos que integraban esa delegación como el chaqueño Luis Pellegrino, el ingeniero Norberto Pepe de la Cámara Algodonera Argentina y hasta el mismo contador Juan Carlos Larramendy, ex ministro de Economía. Además exponía sus trabajos en seminarios internacionales de investigación de la producción de algodón como así también en congresos nacionales de tecnología textil, reuniones y jornadas técnicas algodonera con gran solvencia técnica. No pudo, tal vez por su afán perfeccionista y modestia, terminar su último su sueño
Ricciardi nos enseñó mucho durante toda su trayectoria porque tenía alma de docente. Una de sus cualidades, era sin duda, su solvencia técnica, ética y moral, traducidos en el amor a una institución como el INTA.
Se fue en silencio, como acostumbraba a actuar, sin estridencias, pero nos dejó el mejor mensaje para todos aquellos que creemos en el textil: “El algodón es un elemento de riqueza y no de pobreza”. El Chaco y el país, en homenaje a los técnicos que trabajaron y trabajan denodadamente para potenciar el algodón argentino como lo hizo Aldo Ricciardi, tienen que fijar una política para rescatar a través de la investigación y la expansión de la superficie al oro blanco.

José V. Derewicki

24 jul 2009

Geografía como Ciencia Formal


Las ciencias formales, como las c. naturales y las c. sociales, son aquellas que "hacen referencia a los hechos del mundo"; podemos corroborar o refutar sus enunciados a través de la observación y la experimentación. Esto último nos refiere a los métodos de investigación que cada ciencia posee, según su objeto de estudio.
Así, la GEOGRAFIA, hoy considerada una "ciencia social", se describe como la ciencia que estudia "el espacio geográfico socialmente construido".
Cuando se escribe o habla sobre “Geografía” se plantean varias temáticas que recorren conocimientos particulares de las Ciencias Naturales y Sociales, pero que en algún punto se unen para esclarecerlas. Así, podemos pensar en esa definición como "la interacción entre el hombre y el entorno" según las temáticas particulares que comenzaremos a conocer.

ESPACIO GEOGRAFICO



¿Dónde nacimos?, ¿dónde vivimos?, ¿hacia dónde hemos viajado?. La palabra “dónde” nos remite a LUGAR. El mismo, es un espacio concreto y al mismo tiempo dinámico. Si tenemos en cuenta una de las actuales definiciones de la geografía: “Estudio del espacio geográfico socialmente construido”, podemos dilucidar que, lo que conocemos de nustro entorno, de nuestro lugar, es un “espacio funcional” según la sociedad que lo construye. Así, advertimos que el espacio en donde vivimos, es diferente al lugar que elegimos para nuestras vacaciones por su funcionalidad.
Este espacio del que hablamos tiene una extención y un límite, de carácter convencional, que plantea varias denominaciones. Por un lado, los términos: país, provincia, partido, localidad, barrio. Por otro, mencionamos el espacio rural (el campo) y el espacio urbano (la ciudad). Los primeros son el producto de una división político-administrativa, en los segundos se imprime la funcionalidad.
Ahora bien, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de “funcionalidad”?, que el paisaje que observamos (nuestro entorno u otro lugar visitado) puede decirnos cosas importantes para comprender los distintos aspectos que caracterizan a un determinado espacio. Las funciones son las actividades específicas que se realizan en un lugar con el objeto de satisfacer las necesidades de sus habitantes. En líneas generales, a estos lugares los denominamos “sectores”: minero, industrial, comercial, agropecuario, entre otros.
Los espacios determinados por su extención, límite y funcionalidad observan características vinculadas al ambiente natural, a los procesos históricos y a su actual organización social. Por ello, la Geografía describe, estudia y analiza los lugares que conforman un ámbito de interacción entre la sociedad y la naturaleza. Permitendo explicar la organización de los diversos espacios y sus relaciones.