LOS
DESEOS DE. . .
Por dónde
comenzar a escribir todas las escenas que pasan por mi mente sobre esta palabra
y cómo enlazarlas con el “yo docente”. Cómo comenzar a escribir una hoja en
blanco con estas ideas en mi cabeza sobre el tema “deseos”; puedo esquematizar
las ideas para realizar un texto con el que esté de alguna manera conforme
sobre la conceptualización según el contexto. Así, encuentro que esta primera
idea no refleja aún el deseo sino el “me gusta”.
“Me gusta”.
. . aprender y desde que tengo uso de razón no he dejado de hacerlo.
Todo
comenzó en 5to grado (1977) calcaba mapas con tinta rotring. Y tenia mucho
“interés/curiosidad” por saber cómo se hacía ese mapa que usaba. Esperé
finalizar mis estudios secundarios (1980/84) para ingresar a la siguiente etapa
de “aprender por curiosidad”.
Al llegar a
4to año (1983) tuve que decidir entre las dos modalidades que ofrecía el
colegio, en las cuales encajaba perfectamente según el test de orientación que
el director del colegio (Julio Cesar Labake) nos había hecho. ¿Ser o no ser? ¿Estudiar
agronomía o ser docente? En ambos campos corría con ventajes familiares. Pero,
estudiar los nombres de las plantas? Gossypium Hirsutum (algodón, para los
amigos). Pongamos un freno al cariño y charlas familiares sobre el picudo
algodonero; pongamos un coto aquí!!!
(Risas si se ha entendido). Con actitud mafaldesca he de decidir que la
universidad no es para mí. Así que consulté a mi profesora de geografía y me
aconsejó que primero estudiara en el IGM y después hiciera el profesorado en
geografía. Pues bien, la alumna aplicada hizo caso y así fue que luego de
obtener el título secundario entré al IGM en 1985.
Pero aquí
la flecha del esquema se desvía a “dudas”. Tres intensos años de axiomas (cálculos
matemáticos hasta en la sopa!!!). Mafalda aparece nuevamente y dice: -“quiero
ser profesora de geografía, no de matemática”. Pero este desvío me abrió las
puertas de la docencia en las escuelas técnicas.
En el `90 comienza
mi etapa de trabajador asalariado y empelado de gobierno como docente en
escuelas de educación media y entro a Kapelúsz como dibujante cartógrafo. Me di
cuenta que hacia lo mismo de siempre, “calcar mapas con tinta rotring”. El
esquema de flechas vuelve al inicio. Mafalda habría protestado por hacerle perder
el tiempo.
1988 ¡Por
fin entro al profesorado! Y finalmente obtuve mi titulo en 2001 ¡Si! me llevó
mucho tiempo. Estudiar y trabajar; muchas cosas pasaron. Ciertas “prioridades”
de carácter familiar y de trabajo uniformado. Luego otros intereses y más
curiosidad me llevan a realizar cursos, seminarios y postítulos. Una etapa
interesante pero con muchos roces; mejor dejarla en el cajón de los recuerdos.
Ahora tengo
alumnos sordos e hipoacusicos (2013). Por
qué tener un intérprete en el aula y yo no puedo comunicarme con ellos?
Así que estoy aprendiendo Lengua de
Señas Argentina que me llevará al título de intérprete. Aquí y ahora un
nuevo “interés” por aprender y por actualizarme como docente; mi curiosidad
pasa por cómo mejorar mi enseñanza y el aprendizaje de alumnos sordos; por cómo
esto podría ser llevado a otras aulas. Así que me embarco en una nueva
experiencia de aprendizaje y un nuevo título me espera como profesora de
sordos.
Y cómo
llegue acá; creo que fue porque dije en algún momento del trayecto que hasta
los 50 iba a seguir estudiando. O por las circunstancias durante el trayecto. O
porque me debo actualizar y no quedarme con lo que hace una década me
enseñaron.
Veo
entonces que existe el deseo por medio del interés, de la curiosidad y de las
circunstancias que nos llevan a encararlos.
Y recordando
ciertas escenas en el espacio áulico; pienso que el deseo de un alumno de hoy
puede que no sea el mismo que el mío o que no tenga un similar trayecto o
interés.
Entonces cómo
encarar el deseo de aprender del alumno, cómo generarle cierta “curiosidad” por
algún que otro tema de la materia. O simplemente por el hacer.
Muchas
veces que me encuentro con esta situación pido consejos para ver si otro colega
o directivo puede ayudarme a dilucidar el problema. Muchas de esas instancias
han coincidido en el hacer, otras no tenían efecto.
Los alumnos
de hoy encaran la situación del aprendizaje de otra manera, más tecnológica y
práctica (a favor de la actualidad) que memorística y racional (en contra de su
futuro). Muchas veces nos hacen saber que no tienen interés sobre un
determinado tema o formas de entregar un trabajo.
En mi caso
detonan la alarma cuando dicen: “¿Para qué me sirve?”.
Aquí entra el
dilema en el rol docente: ser tradicional, normativo y punitivo o ser comprensivo,
innovador y formativo. Aprendí a ceder terreno en la forma y en el cómo quieren
trabajar algo, a consensuar el “aprendizaje tradicional” con la actualidad
educativa y ciberespacial.
Aunque la
mayoría de las veces termino con canas verdes pero me dan la razón, al segundo
volvemos a lo mismo. (Imaginemos en este momento la expresión de la cara de
Mafalda con la mueca de la boca hacia abajo).-
Encarar el
deseo de aprender desde lo que a ellos les “interesa” saber de las temáticas? Por
qué no? Nadie lo impide? Entonces encontré las formas, las técnicas para trabajar con los alumnos:
- La
tabla SPAC: Qué se sobre el
tema? Qué quiero preguntar? Qué aprendí? Cómo lo aprendí?
- Trabajar
por Proyectos, la técnica del Portafolio.
- El
uso de herramientas office. Google Maps. GPS.
- Trabajos con defensa oral:
“clases especiales”, simulación de roles.
- Uso de Internet en el aula: Herramienta
útil a la hora de cotejar la realidad de las temáticas que se trabajan. El
alumno participa activamente cuando cree
estar en una conversación informal no evaluativa.
Hoy al uso
de la tecnología lo definen 24 x 7; yo observo que el trabajo áulico es de 50 x 50, es la fórmula del proceso de
enseñanza aprendizaje (docente + alumno). Cómo enseñar, cómo aprender. Encontrar
el equilibrio entre el deseo/interés del docente y del alumno lleva tiempo,
roces y cambios que muchos docentes consideran drásticos y los saca de la zona
de comodidad.
En la
actualidad los alumnos ponen énfasis en las herramientas que utilizan muy a
menudo. En estos 6 últimos años (promedio) he tenido muchas “clases virtudes” desde que las TICs se incorporaron a la currícula de
geografía, con el plan “conectar igualdad” y el “modelo 1 a 1”.
Y ahora se
viene la “selfie”, aunque en términos técnicos es una “autofoto”, los alumnos han dejado el lápiz por sacarle una foto
a lo que el docente ha escrito en el pizarrón. Esta situación se viraliza. En
Finlandia dejarán de enseñar (en el 2016) a escribir con el lápiz para enseñar
mecanografía. Siguiente parada: “Seño no puedo escribir la clase de hoy porque
no tengo sistema”. . . Nos colgamos? O afrontamos los cambios de la mejor
manera. Pensando en el futuro de nuestros alumnos, dándoles herramientas
(conceptuales, prácticas y tecnológicas) para que ellos puedan elegir cómo
transitar su futuro laboral o seguir sus estudios.
BOLDRINI, A. K.

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